2018: el año de la automatización y la anti-innovación

No cabe ninguna duda: 2018 será el año de la automatización, pero también el de la anti-innovación. ¿Y eso?, te estarás preguntando. ¡Pero si eso es una contradicción! Si nos dejas, te lo expliquemos, te quedarás sorprendido de lo que queremos contarte… Y de cómo le puedes sacar partido a estas palabras.

Evidencia: antes de la Revolución Industrial, muchas personas se ganaban la vida fabricando cosas con sus propias manos. ¿Qué pasó? Que llegaron las máquinas y la tecnología, poco a poco, comenzó a reemplazar aquellas actividades.

¿A dónde queremos llegar con esto? A que la tecnología no admite dos bandos: o te unes a ella, o desapareces. Tal cual. O te automatizas, o adiós. Algo tan antiguo como nuestra presencia en este planeta: quien no evoluciona, desaparece.

Pero ¿qué te recomendamos desde Citrix? Que automatices siempre. Y es ahí donde aparece otra evidencia: la automatización evoluciona la forma en que las personas trabajan, cómo progresan las carreras, cómo se ejecutan las operaciones de TI y cómo las empresas cuentan con personal de TI. En consecuencia, nos movemos hacia un futuro en el que más desarrolladores de software cuentan con personal en puestos de TI.

Y la moraleja de la historia siempre se reduce a la productividad. ¿Cómo pueden las organizaciones de TI permitir que otras unidades de negocio sean más productivas al facultarlas para que se automaticen por sí mismas?

Pues es ahí donde aparece la anti-innovación, es decir, la segunda parte de la contradicción de la que, podría aparentar, estamos hablando.

Y es que, en algún momento a mediados de 2017, la industria experimentó una forma de indigestión innovadora. Las nuevas formas de abordar la TI no han dejado de repetirse durante años y, en algún momento, las organizaciones deben tomar una decisión y atenerse a ella. ¿Cuál es la consecuencia? La TI dominante desacelera la velocidad de la nueva tecnología y se adecúa para que se adopte de la manera más amplia posible. Y eso ha permitido a las empresas definir planes de proyectos detallados y desplegar procesos y herramientas reales. En consecuencia: anti-innovación, o lo que es lo mismo: el ciclo en el que realmente hacemos que la innovación se quede. Las pausas tecnológicas y las organizaciones se transforman.

Y es que, a medida que las empresas operan la automatización, vemos cómo podemos simplificar y facilitar el proceso de adopción con soluciones. Esto incluye todo: desde licencias hasta API, pasando por gestión, hardware y software.

Así, cuando las empresas se concentran en poner en práctica toda esta nueva tecnología, hay una gran oportunidad para adelantarse a la curva de automatización, desarrollar nuevas habilidades y participar antes de que llegue la próxima ola de innovación tecnológica y operacionalización.

Esta tendencia brinda grandes ventajas a la industria: ganancias de productividad, eficiencias de costes, nuevos niveles de velocidad, mayor valor y trabajo estratégico e interesante. El trabajo de automatización aún requiere el valor de un ser humano, pero las preguntas que las empresas tienen que hacer son cambiantes. ¿Cómo manejamos la distribución de los nuevos avances y los trabajadores requeridos? La próxima vez que surja esa pregunta, asegúrate de estar en el lado derecho de la ecuación.

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