Cómo convertir el asiento de una galera romana en una herramienta de productividad

Echar horas dentro de una empresa ya no está tan bien visto como antes. Mandan la productividad y el rendimiento sea donde sea, esté donde esté el trabajador. Algunos lo entienden a la primera. Otros… Tardan en entenderlo. Pero cuando lo hacen…

―¡Titán!

Basilio, algo enfadado, levanta la cabeza.

―¡Te van a dar la medalla al Mérito del Trabajo!

Vuelve a levantar la cabeza. Otea por encima de la pantalla del ordenador. Nadie a su alrededor.

―¡Ahí, ahí, el Stajanovista del año!

Y se levanta de nuevo ya visiblemente enfadado. Se aproxima Marian, una mujer que a sus bien cuidados cincuenta levanta suspiros allá por donde pasa. Ve a Basilio mirar hacia un lado y otro con rostro contraído. Y sonríe. Ya le han vuelto a gastar la misma broma de las últimas semanas.

―La culpa la tienes tú ―le riñe con extrema dulzura mientras deja sobre su mesa un café con leche. Son las seis y media de la tarde y hace tiempo que su jornada laboral concluyó.

Movilidad blog virtualizando con citrix

―¿Mía? ―protesta Basilio, malhumorado―. ¡Pero si lo único que hago es trabajar! Y aun así, no me cunde el tiempo. No sé cómo lo hacen otros que se marchan a las cuatro de la tarde, o ni siquiera se pasan en todo el día por la oficina.

―Son más productivos que tú, saben aprovechar el tiempo. Tú, en cambio ―Marian rezonga―, sólo quieres que te vea el jefe. No disimules, Basilio.

―¡Pero…! ―protesta el aludido.

―El jefe sólo quiere resultados, números, que la gente responda. Y hay algunos que lo hacen con creces, mucho más que tú, te lo puedo asegurar.

―¿Cómo se hace eso? Mira que lo intento, pero…

―Habla con Blas, el técnico. Eres de los pocos que aún no han ido a verle. Y te va a sorprender…

Mirian se marcha dejando suspendidas en la atmósfera aquellas últimas palabras. ¿Qué habrá querido decir?, se pregunta Basilio, que mira el reloj, apaga el ordenador y recoge su chaqueta. Antes de regresar a casa pasará por el despacho de los técnicos para ver a Blas.

Dos horas después, Basilio está en su casa. Descansa en el sofá mientras ve la televisión. Una serie a la que apenas presta atención. Se levanta ―vive soltero desde que se separó de su mujer. Trabajas demasiado, fue lo último que le oyó decir antes de que lo abandonara. Y sigue estando enamorada de ella hasta las trancas―, y examina con detenimiento la tableta y el móvil, por cuenta de la empresa, que Blas ha puesto a su disposición. Al día siguiente madrugará. Tiene que cargarle unas cosas, le ha explicado el técnico. Después, ya todo será cosa suya.

Cuatro meses después, una mujer de pelo moreno, liso, bien parecida y cuya edad frisa los cuarenta y cinco, ve entrar en su oficina a un tipo que la mira con aire sonriente. Lo reconoce, y sin embargo lo observa extrañada. Revisa la hora de su reloj. Las once de la mañana. Y el tipo está allí. Y sonriendo. Cuánto tiempo hace que no lo veía sonreír así, cavila cuando lo ve llegar hasta ella.

―¿Y el trabajo?

―Las cosas han cambiado ―le responde Basilio mostrándole su teléfono móvil de última generación y una tableta, que le muestra sacándola de su maletín―. ¿Te apetece un café? Hace tiempo que no hablamos los dos…

Mabel accede aún sorprendida. En el camino a la cafetería Basilio le explica que trabaja las horas que necesita, y que ha aprendido a soltarse del remo de la galera, que es como ahora llama a la oficina. Porque su oficina está donde él está. Dispone de todo lo necesario para trabajar donde le coja el momento. Y su productividad se ha incrementado de manera notoria. Tanto, que su jefe, también sorprendido, lo ha felicitado. Y hasta algún compañero se ha alegrado.

Después del café, Mabel se despide de Basilio. Le ha prometido que se pensará lo de volver a casa, ahora que tiene tiempo para trabajar… Y también para dedicárselo a ella.

One Reply to “Cómo convertir el asiento de una galera romana en una herramienta de productividad”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s