La tableta de Martín

Productividad allá donde vayas sin límites de tiempo ni de espacio. Trabaja donde quiera y como quieras con las mismas aplicaciones que usas en el escritorio de tu equipo pero sin estar en la oficina. Como Martín, al que una tableta que se compró para ver películas y pasar el tiempo cambió su manera de trabajar.

Porque cuando se dice que no hay edad para adentrarse en los vericuetos de la tecnología, es cierto. La tecnología no entiende de edades, sólo hay que dedicarle un poco de tiempo y ganas de aprender. Como hizo Martín. Martín Nogales, de 57 años, al que una tableta transformó su manera de ver las cosas, y sobre todo la forma de trabajar.

hombre manejando tableta blog virtualizando con citrixTodo ocurrió hace un par de meses. Antes del verano Martín se fijó en la tableta de su sobrino Ramón. Pequeña y manejable, con ella se podría conectar a Internet, leer el correo e incluso revisar páginas web o consultar información. Un buen elemento de ocio, pensó. Para los viajes de camino a reuniones que se le hacen ya eternas y maratonianas. Pero el negocio es el negocio. Con la tableta podría ver capítulos y capítulos de esas series a las que es tan aficionado. … De todo un poco.

En agosto recibió la tableta, y en septiembre comenzó a llevarla de viaje en viaje. En una reunión con un cliente a 500 kilómetros de su casa, mientras tomaba café con dicho cliente, éste le vio la tableta y Martín se la enseñó. Último modelo, ligera y potente. ¡Qué orgulloso estaba! Para ver series y hasta puedo conectarme a Internet y ver el correo. El cliente asintió, sonrió, dio un sorbo al café y se limpió los labios con una servilleta:

―¿Has probado a trabajar con ella como si estuvieras haciéndolo en el PC o en el portátil de tu oficina?

Martín lo miró raro. Pero si para eso hacen falta un montón de aplicaciones, softwares y esas cosas. Me temo que no me va a dar para tanto, le explicó apurando también su café. Si esto es un capricho más que para otra cosa.

―Nada del otro mundo. Hay soluciones que te permiten trabajar con esas soluciones en tu pantalla táctil y manejarlas de forma sencilla ―prosiguió apurando su café―, e incluso mantener conversaciones con otros clientes sin necesidad de desplazarte con una excelente calidad de audio y vídeo.

A cuadros se quedó Martín. Preguntó más al cliente de camino a su oficina, y al regresar a su ciudad origen habló con el responsable de TI de su empresa. Le puso en conocimiento de la conversación con el cliente y de lo que éste le aconsejó. Una semana después estaba usando su tableta para trabajar camino de la oficina, en los desplazamientos… Incluso comenzó a quedarse en casa para evitar los atascos resolviendo así las primeras tareas del día, para después marchar a la oficina con la jornada encarrilada.

Con su tableta. Con la que también siguió viendo Breaking Bad, Los Soprano o Aida. Para eso se la habían regalado, ¿o no?

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