El coste compartido de BYOD

¿Quién paga BYOD? Esa es la gran pregunta que se hacen quienes se sienten atraídos por esta tendencia. ¿Lo paga la empresa? ¿Lo paga el usuario? ¿Se ofrece una compensación al empleado? Vamos a resolver todas estas cuestiones a continuación.

Una de las grandes cualidades de BYOD es la capacidad que tiene para reducir costes ya que los usuarios de los dispositivos sólo pagan una parte o bien la totalidad del coste de los distintos dispositivos que utilizan para su quehacer diario. Por su parte, el departamento de TI queda fuera de estas atribuciones, de las que se apropia, como vemos, el trabajador. ¿Cómo se solventa esta situación?

BYOD virtualizandoconcitrix.wordpress.comUna reciente encuesta entre empresas que ya trabajan con políticas BYOD, o bien planificada para trabajar con ella, su respuesta mayoritaria fue la de compensar, en parte o en su totalidad, a los empleados que utilizan sus propios dispositivos para trabajar. ¿Por qué una compensación? Porque ésta también puede permitir a las empresas algún tipo de control sobre la consumerización de los dispositivos. Perfecto, pero… Hay que tener en cuenta que cualquier política BYOD, con o sin gastos, debe dejar claro quién pagará el acceso a la red fuera del firewall corporativo, ya sea vía 3G, WiFi público o de banda ancha en casa del empleado.

Vayamos entonces al punto de vista de la empresa. Si la tuya es de las que prefiere proporcionar una ayuda, ten en cuenta que deberás reflejar la participación de cada trabajador. Las ayudas deben renovarse a intervalos regulares, como puede ser el ciclo de actualización de hardware que suele realizarse cada tres años, para así asegurar que los dispositivos personales no envejecen más que otro empresarial. En caso de que un empleado abandone la empresa, es posible que quiera reclamar la parte proporcional de la correspondiente aportación.

Por eso, el reparto de costes tiene implicaciones para la introducción de BYOD en cualquier empresa. Un despliegue tipo Todo-una-vez puede aumentar el coste ya que los empleados se pueden inscribir, y reclamar sus aportaciones económicas, en todos los puntos al final del ciclo de actualización. Ofrecer este programa a trabajadores que llegan al final del ciclo de vida de sus dispositivos extenderá el impacto hasta los tres años. Y, asimismo, las empresas que no quieran ofrecer una aportación económica pueden favorecer la plena participación desde el primer día.

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